3.13.2014

El reflejo del reflejo y, detrás, el sombrero

“Con o sin sombrero.” Lo toma en cuanto el pensamiento se manifiesta en sus músculos. Juguetea con él, le da vueltas, intenta elevarlo al aire y meterse debajo de él. lo deja al lado al lado de la fuente de calor. introduce en él otros protegedores del agua de lluvia. Los saca. Coge el rojo y acaba pareciendo un Pitufo. Lo tira a la cama y vuelve a su elegante objetivo primero.

Sombrero, negro con remates, a saber, cinta marrón y botón. Lo pone en el pelo alborotado, lo recoge a un lado. Era un sombrero con forma de protección de precipitaciones pero que en cuanto entraba en contacto con el agua perdía su forma original- lo mismo que los países mediterráneos. Busca un reflejo, tanto del sombrero como del contenido debajo de él. su reflejo no era lo suficientemente bueno. Busca uno de cuerpo entero, deja un par de puertas abiertas tras de sí (más una que se cierra sola).

Vuelve corriendo a esas salidas antes que anocheciera. Estaba lista de pelo hacia arriba.


Ahora solo le faltaba una razón para estrenarlo- con el tecleo movilístico lo tenía resuelto-, un par de canciones en TSF, una cena rápida, incompleta a base de Nutella, el bolso en donde lo imprescindible es la Navigo (and go) e intentar cerrar las puertas detrás de ella.

2 comentarios:

Helveltio dijo...

de sombreros y viandantes...
A propósito, me encanta el nuevo diseño del blog

Anna A. S. dijo...

Navigo (and go). And keep going. That's the key point.